El móvil no es un juguete

#ElMóvilNoEsUnJuguete

Las nuevas tecnologías han supuesto un avance social sin precedentes. Han permitido tener acceso y compartir información, así como relacionarnos y mantener el contacto con los demás.

Sin embargo, también han invadido cada aspecto de nuestras vidas, en especial la de la infancia y la adolescencia, que crecen al amparo de un consumo que puede ser perjudicial.

De hecho, un 12% de las personas menores de edad ha sido víctima de ciberbullying uno de cada siete ha practicado sexting, la edad de acceso a la pornografía se ha adelantado a los ocho años, las terapias de adicción al móvil en adolescentes se han disparado un 300% e, incluso, la Generación Z se considera más infeliz

Toda esta problemática en torno a los efectos y las consecuencias nocivas del consumo de pantallas se ha recogido en el webinar organizado por la Fundación Aprender a Mirar y la Associació de Consumidors de Mitjans Audiovisuals con el invitado José Antonio Luengo, catedrático de Enseñanza Secundaria y decano del Colegio de Psicología de Madrid.

El consumo de pantallas en edades tempranas

La franja de edad de los cero a los tres años es esencial para el buen desarrollo y crecimiento cerebral. En esos primeros estados, el cerebro está en plena captación del mundo, a través de los sentidos y estímulos ordinarios. 

En el momento en el que coartamos ese progreso con una pantalla, pueden surgir micro efectos con consecuencias nocivas a largo plazo y una dificultad en el natural proceso de aprendizaje. Y es que, como el ponente asegura, a esas edades un consumo abusivo de la tecnología no es necesario ni aconsejable.

En la franja de edad de tres a seis años, en el que las niñas y niños ya están expuestos a la “normalización digital”, la importancia radica en un análisis y una responsabilidad activa de las figuras paternales y maternales. Es decir, el ejemplo que los progenitores puedan dar sobre sus hijos es trascendental, puesto que de pequeños aprendemos, a menudo, por imitación. 

Es vital dejar la pereza o el desinterés a un lado y transmitir un mensaje contundente. Como Luengo recurre reiteradamente al recordar las palabras del filósofo surcoreano Byung Chul Han, debemos dejar de normalizar las no-cosas y fomentar las relaciones interpersonales a través del reconocimiento de las emociones. 

¿Cómo prevenirlo?

A lo largo de la ponencia, José Antonio Luengo aporta una serie de tips que pueden ayudar a prevenir la aparición del conflicto en las etapas iniciales. 

  • En primer lugar, es importante que cuanto antes, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, se marquen unas reglas y/o prioridades que sirvan como rutinas a seguir. Por ejemplo, dejar claro que el móvil no se debe utilizar en la mesa.
  • En segundo lugar, dar ejemplo. No se puede exigir a las niñas y niños una actitud que no los adultos no se aplican. Por ello, es esencial un buen modelo de los padres, madres y docentes. 
Un momento de la intervención de José Antonio Luengo.
  • En tercer lugar, crear tendencias de diversión diferentes y darles a entender que hay tiempo para la desconexión, ya que, a menudo, si no crean las suyas propias con relación a Internet. 
  • En cuarto lugar, generar diálogo para poder crear vínculos saludables que fomenten el aprendizaje. Además, reconocer el aspecto negativo que puede existir en el consumo y promover dinámicas distintas. 
  • Por último, enseñar a hacer un uso equilibrado de dicha tecnología.

El consumo digital en la adolescencia

Esta problemática se agrava, en especial, en los adolescentes. De hecho, ellas y ellos forman parte de la primera generación que vive la era del esclavismo digital, en la que están sujetos a la presión de un dispositivo que deben tener encima en todo momento, mientras están, a su vez, en pleno desarrollo hormonal y de transición a la edad adulta. 

Sin embargo, no tienen la culpa. En una sociedad en la que, asiduamente, los adultos han bajado los brazos y han categorizado a la juventud como los “nativos digitales”, les han conducido, también, por un camino sin rumbo. 

Otro momento del seminario en línea.

Aun así, los adolescentes no han nacido enseñados. Por eso mismo, Luengo nos recuerda la importancia de ofrecer un aprendizaje entre iguales, así como una educación en ciudadanía digital y un modelo de debate mixto, con varios agentes. 

Los efectos nocivos del uso de pantallas

Hay que recordar que, aunque existen grandes ventajas en la tecnología, también hay una gran parte de ella que ha estado creada para generar adicción. Por tanto, las consecuencias dañinas que puede tener sobre la sociedad son inexorables:

  • Por ejemplo, la hiperconectividad que rige nuestros días puede dar lugar al famoso “FOMO” (Fear Of Missing Out) que se traduce al miedo a perdernos algo
  • Además, existen amplias grietas en la privacidad y la seguridad
  • No obstante, una de las grandes problemáticas que ha instaurado el abuso del consumo digital ha sido el aumento de consumo de la pornografía: está libre en la red, al alcance de todos y en cualquier momento. Los efectos directos que tiene en los jóvenes son muy perjudiciales, ya que proyecta relaciones sexo-afectivas insanas y erróneas que pueden llegar a calcar.

Dudas resueltas tras la charla

Una vez terminada la sesión, las personas que estaban conectadas formularon preguntas para resolver sus dudas. De este modo, a la cuestión a qué edad es recomendable que los niños tengan móvil, el ponente afirmó que lo mejor es retrasarlo cuanto más mejor, y que no se debe adelantar antes de empezar la secundaria. Lo esencial es ajustar criterios para generar un espacio de seguridad y confianza en el que se puedan desenvolver y desarrollarse libre y autónomamente.

Otra de las preguntas que se despertaron fue qué hacer una vez ya nos vemos inmersos en el problema. Luengo afirma que no hay que tener miedo a pedir ayuda. Es importante aprender a ajustar límites de manera progresiva y evaluar la estructura familiar en torno a la relación con las nuevas tecnologías.

Infografía El móvil no es un juguete
Infografía que resume los consejos del ponente, José Antonio Luengo.

Finalmente, frente a la problemática con progenitores separados, el decano del Colegio de Psicología de Madrid afirmó que se ha de tener un compromiso firme con encontrar un punto de unión entre los padres para el bien de sus hijos o hijas. Si, todavía así, no hay consenso, el progenitor más razonable debe ser quien dialogue y ponga paz.

Conclusión 

José Antonio Luengo dio por finalizada la charla apelando al deber y compromiso de la madre y el padre, así como a la importancia de encontrar un punto en común con los hijos. 

La infancia es una etapa esencial que incide, notablemente, en el tipo de personas en las que se convertirán y deben disfrutarla de manera saludable junto a la ayuda y el afecto de sus familias.

Desde la Fundación Aprender a Mirar ponemos a disposición de las personas usuarias una gran variedad de recursos para ayudar en temas relacionados con las tecnoadicciones, la defensa del menor y la educación audiovisual, entre otros. 

Si tienes alguna duda o quieres saber más, puedes contactar con nosotros a través del e-mail, el teléfono 93 488 18 17 o por redes sociales desde la cuenta de Twitter @AprenderMirar.