Hipersexualización en la redes, ¿exageración?

Cada vez más, niños y niñas tienen acceso a internet a edades más tempranas; la era digital tiene mucha presencia en el día a día. Las redes sociales se han convertido en la carta de presentación de los menores. Por eso, para muchos, un perfil de Instagram dice más que preguntarle a alguien “¿quién eres?” o “¿qué es de tu vida?”.

En este sentido, y acorde con psicólogos expertos en el ámbito digital, es un hecho que las redes sociales contribuyen al desarrollo individual y social si se saben emplear estratégica y saludablemente.

Por otro lado, la interacción es uno de los aspectos más destacables de ese entorno, ya que permite a los usuarios participar y reaccionar a las publicaciones que los demás hacen en internet. Recibir “me gustas” supone la autovalidación de la identidad personal para el adolescente y es, en ese momento, donde la realidad deja de tener importancia y empieza a distorsionarse.

Para lograr que uno se sienta aceptado por el resto, muchos chicos y chicas sienten la necesidad de publicar fotos que sean atractivas para los seguidores; lo que mayoritariamente se está traduciendo en la hipersexualización infanfil en las redes sociales.

Vivimos en la creciente tendencia de encontrar contenido en internet donde los menores adoptan roles sexualizados propios de adultos, en una etapa en la que no están ni emocional ni psicológicamente preparados para ello. Por consiguiente, al hilo de estas actitudes y su difusión, son muchos los conflictos que se desatan; entre ellos los relacionados con la autoestima de los niños y niñas.

Una jornada para los adolescentes

En este contexto, la Fundación Aprender a Mirar ha apoyado la organización de la Jornada Hipersexualización en las redes. Se trata de un evento que la Associació de Consumidors de Mitjans Audiovisuals celebró el pasado 3 de diciembre para 130 alumnos de 4º de ESO de la escuela La Salle Bonanova.

El acto, que duró toda una mañana, ayudó a acercar esta realidad a los estudiantes de forma didáctica y amena. De hecho, primero, consistió en una mesa redonda que daba voz a los siguientes expertos: Anna Plans, profesora de la Fundación y especialista en hipersexualización y pornografía en redes sociales; Anna Carballo, psicóloga y doctora en neurociencias; Beth Borés, asesora de imagen personal y corporativa, e Ismael López, periodista investigador, experto en cómo funciona la industria de la pornografía, que aportó una mirada optimista sobre la educación sexual.

La segunda parte contó con el testimonio de jóvenes inspiradores –Mago Numis, Jan Almuni, Cristina Cons y Darcel Yoy– que hicieron ver a asistentes el potencial que poseen las redes sociales si se hace un buen uso de ellas. No os perdáis sus testimonios y declaraciones. Ya puedes ver un resumen en nuestro canal de YouTube, donde se irán añadiendo contenidos. Además, en el número de enero de la revista Contraste, disponéis de dos artículos que ilustran el ambiente y resumen el contenido de lo que allí se dijo y sucedió.

Enmarcada en la campaña #LiveYourRealLife, la jornada tenía el objetivo de concienciar a los más chavales de los riesgos que presenta la era digital. Pero, a la vez, también les presentaba los retos que brindan las nuevas tecnologías si aprenden a construir un pensamiento crítico cuando consumen contenido en las redes sociales. Todo esto será, sin duda, el motor de cambio hacia una sociedad más sana.

Los padres y las madres, ¿qué pueden hacer?

Las formaciones, como la Jornada Hipersexualización en las redes, son un soporte complementario a la verdadera labor: la de los padres y madres en los hogares. Ellos juegan un papel muy importante e influyente, ya que son los que mejor van a orientar al menor sobre las redes sociales y sus consecuencias.

Es primordial establecer una comunicación constante en el seno de la familia: compartir con los hijos el uso que ellos hacen de internet; crearse un perfil en la red social que utilizan; proponer normas comunes, para todos, de modo que los ratos en casa sirvan para relacionarse, disfrutar de hobbies y conversaciones y dejar “aparcados” los dispositivos.

En definitiva, propiciar un espacio de entendimiento donde la figura materna y/o paterna pueda guiar y concienciar de que es clave sacar un buen partido al móvil, de los riesgos a los que se exponen y de las repercusiones que pueden provocar si no aplican un criterio crítico en la era digital.

Para todos aquellos educadores y padres interesados en esta Jornada y en formaciones similares, poneros en contacto con Fundación Aprender a Mirar (info@fundacionaprenderamirar.org) y hacer difusión de esta imprescindible tarea social y divulgativa en @AprenderMirar.