Chic@s, ¿y si este verano nos desenganchamos?

Aprender a vivir sin las pantallas es una ardua tarea. ¿Te atreves a probarlo en esta época de menos compromisos y más tiempo de ocio?

1) Para cambiar hábitos, hay que empezar por lo más fácil. Por ejemplo: retrasar el momento de conectar el móvil por las mañanas y apagarlo antes de lo que sueles hacerlo.

2) ¿Siempre acabamos el día viendo la televisión? Este verano, alternemos: juegos, cartas, paseos, conversaciones, lectura, salidas…

3) Por supuesto, a las horas de comer y cenar, el móvil debe quedar fuera de la mesa y, si puede ser, en silencio. Son momentos para compartir con los que tienes cerca.

4) Aparquemos la tablet. Demos vacaciones a nuestras granjas, ciudades, empresas virtuales, guerras y demás compañeros de juegos.

5) En las redes sociales cambiar nuestro estado a “Estoy de vacaciones”. Ya habrá  tiempo de contarles a nuestros amigos qué tal lo hemos pasado, a la vuelta y en persona.

6) Leer, dibujar, pintar, hacer manualidades, plantar en el jardín, hacer excursiones, ir  en bici, viajar en coche y ¿todo ello sin mi MP4 ni mis cascos? ¡Que difícil!

7) Repasa tus vicios tecnológicos. Diagnostica tu “adicción” y pide ayuda. No te preocupes, no eres el único. Todos tenemos nuestras adicciones tecnológicas, la diferencia es que algunos todavía lo ignoran. ¿Eres tú uno de esos? Sé valiente. Las pantallas son una herramienta, no un fin. Devuélvelas al sitio que les corresponde.